La leche de sésamo presenta un sabor muy peculiar, es una bebida ligera y nutritiva, muy digestiva, que se recomienda en casos de trastorno de hígado y corazón. Por su contenido en vitaminas del complejo B está especialmente indicada para paliar enfermedades relacionadas con los sistemas digestivo y nervioso, así como en casos de anemia, piel escamatosa y constipados.
Las semillas de sésamo poseen una cantidad elevada de proteínas, además de ser ricas en metionina, un aminoácido esencial. Las grasas que contiene son “grasas buenas”, es decir, grasas insaturadas, lo que junto a su contenido en lecitina (otro lípido contenido en estas grasas) convierte al sésamo en un alimento que contribuye a reducir los niveles de colesterol sanguíneo. En la leche de sésamo encontramos diferentes minerales, como el calcio que interviene en la formación de huesos y dientes, el hierro que desempeña numerosas e importantes funciones en el organismo, y el zinc, mineral que participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas.
Contiene buenas cantidades de fibra, por lo que su consumo resulta beneficioso para la regulación de la función intestinal. El sésamo está indicado para la lucha contra el envejecimiento de la piel, ayuda a la hidratación y evita las arrugas, mejorando las funciones generales de la piel, incluyendo pelo y uñas. Además tiene efectos antiinflamatorios y es excelente para tratar los síntomas del síndrome pre-menstrual.

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